Aquí nació el pueblo de las mil bodegas.
Hace más de 20 años, cuando comenzamos a restaurar nuestra primera bodega, empezamos a referirnos a Fermoselle de forma natural como el pueblo de las mil bodegas. Con el paso del tiempo, esta definición ha llegado hasta nuestros días, y hoy el pueblo es conocido precisamente así.
La visita recorre cinco bodegas centenarias, restauradas con mimo a lo largo de dos décadas, mostrando la evolución de la elaboración del vino: desde las técnicas tradicionales hasta los procesos actuales con la última tecnología integrada en una bodega histórica.
Para muchos visitantes, es un auténtico viaje en el tiempo, que finaliza con degustación de vinos.
Este proyecto es, además, uno de los que más orgullosos nos hace sentir, por el impacto positivo que ha tenido en el turismo de Fermoselle, el pueblo de nuestros antepasados, ayudando a conservar y poner en valor su patrimonio.

